TENDENCIAS ANTISOCIALES EN LA ESCRITURA. RASGOS GRÁFICOS DISTINTIVOS.

TENDENCIAS ANTISOCIALES EN LA ESCRITURA. RASGOS GRÁFICOS DISTINTIVOS.

He tenido la posibilidad, por mi ejercicio profesional, de analizar la escritura de muchos delincuentes que han incurridos en diversos delitos (violación, homicidio, pederastia, estafa, entre otros) y ciertamente todas las muestras gráficas presentan una morfología de trazado única y particular, no obstante, también presentan rasgos comunes (conectores gráficos entre diferentes muestras de delincuentes procesados y condenados), que a mi juicio, son significativos, por cuanto, en su conjunto, plantean la tendencia formal a transgredir normas. En tal respecto, he seleccionado la letra de Ítalo Nolli, un delincuente poco común, implicado en el asesinato de dos detectives de la Policía de Investigaciones de Chile PDI, en Marzo del año 2011 y en el tráfico cuprífero. Lo interesante de este caso y de esta muestra gráfica, es que no sólo es la escritura de un antisocial, sino que también, sirve de referencia para entender qué nos puede sugerir una muestra gráfica de otro sujeto, en caso de poseer un repertorio de datos gráficos similares.
La muestra gráfica analizada, corresponde a la de una agenda de Nolli, en la cual desarrolló toda una codificación simbólica que representaba a proveedores, sumas transadas, productos cupríferos específicos y números de facturas, vinculadas a sus transacciones ilícitas de tráfico de cobre.

A continuación expondré las hojas de la agenda analizada:

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ANÁLISIS NEUROESCRITURAL DE LA LETRA DE ÍTALO NOLLI.

Empezaré por objetivar lo que implica el uso de una hoja blanca y qué alcance tiene analizar un texto en una hoja con líneas o cuadrículas:

LA HOJA BLANCA

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Representa un estímulo ambiguo que invita al escribiente a desempeñarse gráficamente de la manera que estime conveniente. No tiene pautas o consignas explícitas, sin embargo, sí las posee implícitamente, ya que, cuando la persona aprende a escribir, conoce la existencia de ciertas normas que propician organización y coherencia en el escrito, como son: los espaciamientos entre letras, palabras, renglones, márgenes. Estas son las normas que ESTÁN, pero de manera no evidente en una hoja blanca.

Entonces, la hoja blanca nos invita a movernos, sin que nos diga explícitamente cómo hacerlo, sino más bien, dejando a nuestro entero arbitrio la forma particular de administrar ese orden conocido, esa coherencia funcional de los espacios.

Del despliegue particular de la escritura en ese campo espacial (hoja blanca), el analista neuroescritural puede objetivar el autocontrol del escribiente, entendiéndolo como el “control de los propios impulsos y reacciones” (RAE, 2001). Por transitividad, en este contexto, la hoja blanca permite entender el control de impulsos y reacciones en escenarios en los que imperan los códigos implícitos, es decir, lo no evidentes (códigos de convivencia, de urbanidad, de sentido común).

Esta organización de los elementos gráficos, refleja un modus operandi específico, avalado por un esquema cognitivo subyacente que propicia un modo particular de operar ante un estímulo específico” (Aguilera, E. 2012).
LA HOJA PAUTEADA (LÍNEAS O CUADRÍCULAS)

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Las pautas o líneas, dejan en evidencia las normas de orden que se exigen en ese medio (la hoja). En efecto, al existir pautas horizontales o cuadriculadas, se establece por defecto, un tipo de espaciamiento inter renglón y por consiguiente, un espaciamiento inter palabra e inter letra definido, que no deja espacio para que el escribiente lo modifique a su entero arbitrio.

Del despliegue particular de la escritura en ese campo espacial, el analista neuroescritural, puede objetivar el autocontrol, pero en una dimensión diferente a la anterior (hoja blanca), ya que en este caso, lo que se precisa es la forma particular de responder, reaccionar o actuar ante normas explícitas, evidentes, definidas (un algo así como la ley positiva).

Ahora bien, el tipo de hoja que Ítalo Nolli utilizó, fue una con pautas, por lo que corresponde analizar su escrito según la especificación anterior, es decir, según la lógica de la hoja con pautas horizontales, con márgenes superior e inferior.
MÁRGENES

Los márgenes son espacios concebidos para diferentes finalidades, por ejemplo: para dar un marco protocolar al escrito, para dar la sensación de aire, de equilibrio, de espacio o simplemente para dar un encuadre al texto. Es una norma muy arraigada y bien considerada socialmente, tal es así, que se asume por defecto en las hojas de word, de cuadernos, de agendas y/o de esquelas.

Esta norma es muy particular, por cuanto, no se impone explícitamente, sino más bien “se sugiere seguir”, es decir, SIEMPRE queda a discreción del escribiente aceptarla o rechazarla, no obstante, se aconseja su uso si lo que se busca es desarrollar un escrito con un mínimo de protocolo y orden esperado. El componente implícito de los márgenes se asemeja a un tipo específico de normas y me refiero a las normas de urbanidad, de convivencia o de aquellos códigos comportamentales que existen para regular las relaciones interpersonales; repertorio normativo que se sugiere cumplir, toda vez que se pretende, adaptarse satisfactoriamente al medio.

Las personas que suelen no respetar los márgenes, se escudan en que no les quedaba más espacio y se vieron en la obligación de hacerlo, pero en rigor, es el sujeto quien decide no respetarlos, independiente de la cantidad de justificaciones que utilice para explicarlo. Para comprenderlo aún mejor, pensemos en aquellos sujetos que siempre los respetan, por cuanto, no asumen la posibilidad de confeccionar un escrito sin el espacio mínimo de cada costado de la hoja. Estas personas se regulan de tal manera respecto de la cantidad de palabras que escriben, que evitan verse obligados a hacer algo que no es de su agrado (en este caso, transgredir los márgenes).

Lo importante de la reflexión anterior, es que siempre hay una decisión detrás, la cual tiene un sustrato cognitivo, ético, moral u otro que le da forma.

En el caso de la muestra gráfica de Ítalo Nolli, las hojas de la agenda se ven ocupadas completamente y con ello me refiero a la ausencia absoluta de márgenes. El sujeto no asume bajo ninguna perspectiva dejar algún tipo de espacio liberado, en efecto, transgrede los márgenes, los anula por una ocupación absoluta. Algunos podrán pensar que si los utilizó, es simplemente por un tema funcional para sacar el máximo rendimiento a la hoja y ciertamente esa puede ser una explicación, pero parcial, ya que a la vez implica obviar absolutamente ciertos códigos que el medio social y/o costumbre sugiere seguir.

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Como conclusión, la anulación y/o transgresión de los márgenes, refleja por una parte, la decisión personal de sacar el máximo rendimiento al bien material que se posee (escribir lo máximo posible en una hoja), pero a costa de códigos normativos que la sociedad o la costumbre sugiere cumplir (los márgenes). Por otra parte, implica no aceptar esa sugerencia como posible y viable, es decir, no considera válida esa opción como digna de ser seguida.

ESPACIAMIENTO INTER RENGLÓN

Los espaciamientos entre renglones, son vacíos o espacios en blancos que quedan en la hoja entre líneas escritas. Permiten dar un ordenamiento a cada oración plasmada, así como la holgura necesaria para leer sin confusión. Estos espaciamientos están dispuestos por defecto en los procesadores de texto, así como en las hojas con pautas horizontales y cuadriculadas.

La elección de este tipo de pautas, refleja la decisión o afinidad que se tiene por un tipo de espaciamiento, es decir, si se adquiere un cuaderno de composición o de cuadrículas pequeñas, el que lo elige, decide que ese modelo es afín con su propio estilo expresivo.

Las pautas que predefinen a los espaciamientos, son explícitas y por ende declaran una norma a seguir, en efecto, dejan un espacio acotado en blanco que permite la escrituración, el que si se utiliza adecuadamente, propicia la organización y la holgura necesaria para leer lo escrito sin mayor dificultad.

En el caso de la muestra gráfica de Ítalo Nolli, tenemos que su agenda es de pautas horizontales. No sabemos si eligió ese estilo de hoja o terminó escribiendo en ella circunstancialmente, pero lo que sí sabemos es que los espacios horizontales dejan una holgura tal, que hubiera sido posible escribir entre renglones sin propiciar choques consecutivos, sobre todo si hubiera escrito con un tipo de letra que no presentara prolongaciones altas (hampas), ni prolongaciones bajas (jambas), sino sólo números y letras tipográficas (imprentas).

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Tomando en consideración todos los datos expuestos, surge la necesidad de hacerse las siguientes preguntas:

¿ Por qué sus letras y números no se someten a los espacios en blanco que la hoja le permite?
¿ Por qué el agrandamiento de ciertas letras y números, propicia que choquen sus extremos con otras letras de otros renglones?
Pues bien, las respuestas consecutivas son:

Porque el mandato cognitivo de Ítalo Nolli, es no someterse a una norma evidente y explícita.
Porque no controla las dimensiones de sus letra respecto a la regularidad de tamaños que debiere utilizar de acuerdo al modelo tipográfico elegido para escribir y del tipo de hoja a la cual se circunscribe, es decir, no tiene control sobre la regularidad y estabilidad de su acción en un contexto normado predeterminado. Dicho de otra forma, su accionar no toma en consideración las normas que el medio le propone.

La descripción antedicha, deja de manifiesto que cuando Ítalo Nolli se enfrentó a normas predefinidas, no se sometió a ellas y aquello, en parte, fue propiciado por su falta de control sobre la regularidad y estabilidad de su acción (cambios bruscos de tamaño y ubicación de letras).

¿Si Ítalo Nolli reaccionó así ante un estímulo de lineamientos claros, podría haber replicado ese modus operandi, si en su entorno cotidiano el estímulo hubiere sido similar?

Pues bien, creo que la respuesta está despejada en su vida y obra.
LA PASTOSIDAD

Cada vez que un sujeto escribe en una hoja, ejecuta una acción, la cual, para ser desempeñada, requiere de un caudal energético suficiente para que se haga efectiva. Al respecto, en el contexto escriturario, la presión o fuerza que se imprime con el lápiz en la hoja, es el indicador de este caudal, el que se categoriza en tres grandes grupos: presión baja, media y alta. Estas categorías se objetivan desde el Sistema Neuroescritural, como tres formas diferentes de inyectar energía a la acción que se ejecuta, por lo que si una persona presiona muy débil el lápiz, invierte poca energía en la acción que está desarrollando, asimismo, el que presiona medianamente, invierte un moderado caudal energético al escribir y el que presiona muy fuerte, invierte energía exuberante en la acción gráfica.

La información antedicha, permite entender qué tipo de actividad el sujeto está más dispuesto a desempeñar, veamos porqué: El que invierte poca energía en la acción que ejecuta, no es proclive al desarrollo de actividades que impliquen esfuerzo, esmero o desgaste psico-físico, en cambio el que invierte mucha energía, opta por un trabajo más desgastante, estresante y/o excitante que perpetúe ese estado de tensión constante.

En el caso de la muestra gráfica de Ítalo Nolli, se observa presión alta, motivo que refleja una disposición habilitada para invertir mucha energía en sus acciones, así como también, sugiere su afinidad por actividades que lo mantienen en un estado de tensión y desgaste psico-físico constante. Pero esa predisposición en sí misma, no cuenta toda la historia, ya que además es necesario identificar el cómo administra el flujo energético que posee, por cuanto, aquello indicará si ese potencial energético es simplemente el reflejo de un excelente estado psico-físico y actitud proactiva o es la evidencia morfocinética de quien busca el peligro y es proclive al descontrol. Este tema se aclara en la medida que se precise si existe pastosidad en el hilo gráfico y para entenderlo, sugiero que hagamos un trabajo de imaginería y pensemos que la trayectoria de trazado es una cuerda de lana. Si imaginan bien, la lana presenta bordes irregulares con ciertas protuberancias, ejemplo que clarifica lo que es un trazo pastoso.

A continuación una pequeña infografía de la presión, que explica los alcances e implicancias de este factor.

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El motivo morfocinético que propicia la postosidad, es la falta de control sobre la presión, lo que se ve reflejado en las descargas de tinta que van quedando en la trayectoria del hilo gráfico.

Como conclusión, la presión alta indica que el sujeto posee un gran caudal energético para invertir en actividades que lo mantengan en un nivel de tensión, estrés y/o exitabilidad psico-física. Por su parte, la pastosidad, indica que esa energía se mal administra, por cuanto, no existe control sobre ese flujo energético, tornando al sujeto en un ser inestable y lo que es peor aún, con un nivel de tensión que lo hace proclive a los estallidos de irritabilidad.

La condición declarada, se replica fielmente en el escrito de Ítalo Nolli.

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TRAYECTORIA DE TRAZADO SINUOSA = FALTA DE ESPONTANEIDAD

Siguiendo con los factores gráficos de la escritura delincuencial, tenemos que la falta de espontaneidad en el trazado, se torna un signo negativo, cuando el ambiente gráfico está construido sobre la base de los factores antes mencionados (ocupación excesiva de márgenes, espaciamientos con irregularidades, puntos de choque entre letras, pastosidad, presión alta).

Pues bien, si asumimos que cuando escribimos estamos en acción, es fácil comprender que la evidencia de esa acción es la onda gráfica, hilo gráfico o trayectoria del trazado. Ese decurso es muy significativo, cuando se pretende dilucidar el nivel de agilidad y espontaneidad en la acción (visto de otra forma, lo genuino, auténtico y espontáneo en la ejecución). En efecto, si la escritura es lenta y muy presionada, la tendencia (por ley física), es que a mayor roce en la hoja, la trayectoria gráfica oscile con sinuosidad de onda corta. Este tipo de sinuosidad la defino como: “en un tramo gráfico de extensión reducida, esto es, de no más de 2 centímetros aproximadamente, existan repetidas oscilaciones” (Aguilera. 2011, p. 135). A través de esta evidencia gráfica, puede entenderse que el sujeto escribiente,a propósito de mayor demora en terminar el cometido gráfico (por exceso de oscilaciones), tiene a su haber mayor tiempo para pensar en la acción siguiente, es decir, su actuar no es ligero, ni espontáneo, ni rápido (condiciones propias de un actuar genuino).

Ciertamente este fenómeno gráfico, podría ser la evidencia de patologías que afecten la motricidad fina y media, no obstante, es menester recalcar que este rasgo tiene esta lectura, si es que se conjuga con el conjunto de rasgos gráficos declarados en todo este artículo.

La muestra gráfica de Ítalo Nolli, también posee estas sinuosidades en la trayectoria del hilo gráfico, lo cual robustece la idea de una estructura conductual transgresora, capaz de darse el tiempo para pensar su próxima acción.

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LA CONCLUSIÓN GLOBAL DEL CASO

Como conclusión, los signos gráficos indicativos de la tendencia a la transgresión de normas de la escritura de Nolli, son:

Presencia significativa de puntos de choque, en conjunto con espaciamientos inter palabras irregulares (por cuanto, por momentos son espaciados y luego se condensa, tal que, se dificulta captar el término de una palabra y el comienzo de otra). Es menester recordar que Nolli, tuvo la opción de escribir con un tamaño de letra que se adecuara a los espacios, pero decidió lo contrario, transgrediendo espacios.
Ocupación de todos los márgenes.
Presión alta y pastosa.
Trayectoria de trazado sinuosa, con carencia de espontaneidad.
Conforme a los rasgos objetivados, es necesario recordar lo siguiente:

La conjunción de la totalidad de estos signos gráficos, es lo que proyecta una figura transgresora, en ningún caso se podría declarar esa figura en función de signos gráficos aislados.

Es el sujeto quien decide en un contexto espontáneo, administrar los recursos gráficos de una forma única y particular y esa decisión refleja un modus operandi cognitivo específico, el cual, puede ser replicado, toda vez que se encuentre estimulado o inserto en ambientes con estímulos semejantes.
En el contexto forense, la prueba neuroescritural es aportativa, por cuanto, permite dilucidar el perfil cognitivo del escribiente, el cual, posteriormente puede ser comparado con los hechos que se le imputan.
En este caso, el perfil neuroescritural y el modus operandi efectivo de Nolli son absolutamente compatibles, por lo tanto, si él hubiere alegado que en su vida era un ser tranquilo y apacible o respetuoso de la dignidad ajena y de las normas, no sería creíble.
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Bibiografía:

Aguilera, Evelyn (2011). Sistema Neuroescritural: Una nueva forma de hacer grafología. INIE Editores.

Aguilera Arce, Evelyn (2012). Un enfoque diferente para decodificar el grafismo. Material Pedagógico del Máster en Documentoscopía y Grafología. Universidad de Barcelona.
RAE (2001). Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Consultado en http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=autocontrol