Todo acto de comunicación presenta un mensaje consciente del interlocutor y uno inconsciente. En este último aspecto, la escritura, los grafismos, son extraordinariamente locuaces, pues además del contenido del mensaje escrito (parte consciente), se expresan toda una gama de gestos gráficos, únicos como conjunto en cada persona, que debido a la integralidad de la misma, está reflejando otro tipo de mensaje que debe ser descifrado. De ahí surge el estudio de la escritura o Grafología, alcanzando su máxima expresión, en cuanto a acertividad y amplitud de aplicaciones, en la Pericia Grafológica.
Fisiológicamente hablando, los sectores que ejecutan la escritura son una serie de órganos voluntarios, que constituyen el sistema motor e incluyen los dedos, mano, muñeca, brazo, antebrazo, hombro. El que la dirige es el cerebro, donde está el inconsciente y se compone de los nervios y contracciones musculares automáticas. Este trabajo mancomunado entre órganos motores y el cerebro crea y fortalece el gesto gráfico, interactuando entre sí de manera unida y cadenciada, que constantemente evoluciona y se desarrolla, manteniendo la característica de individualidad en cada escribiente.
El centro gráfico se efectúa meiante la actividad frontal del cerebro. El proceso escritor está regido por el cerebro e integrado por la psicomotricidad general del sujeto.
La escritura es, por tanto, un proceso neuromotor, surge del cerebro y no del órgano que la ejecuta.
Este es el marco dentro del cual se desarrolla la ley fundamental de la Pericia Grafológica: La Ley Grafotécnica, que puede resumirse en lo siguiente:
La psique se modifica por el soma, y viceversa, dando lugar a variedades infinitas. Es decir, las dolencias y/o experiencias psicosomáticas tienen una repercución directa en la escritura, puesto que la escritura es un resultado neuromotor (electroquímico), con directrices neurológicas, sólo condicionadas por el aprendizaje o adecuación del órgano que ejecuta la función.
El impulso neuroquímico afecta de manera decidora las glándulas endocrinas las que a su vez afectan y alteran el curso del estado animoso y fisiológico.
El cerebro registra en la memoria todos los acontecimientos pasados que la persona fue aprendiendo desde el principio de su vida; estos registros acumulados difícilmente logran ser borrados. De esta manera, los hábitos se automatizan y se van incorporando constantemente, persistiendo de manera latente en el subconsciente. La escritura no es ajena a este devenir cambiante, acompaña e interviene en estos procesos de transformación. Por ello, las letras, los números, la firma, los trazados se van automatizando y quedarán plasmados en el subconsciente del individuo, reflejando los distintos aspectos de la psique humana (emotividad, intelecto, traumas, vocación, inclinaciones virtuosas, inclinaciones patológicas, entre otras).
Alcances
La acertividad y la amplitud de campos de aplicación del análisis grafológico-pericial resulta de la enorme gama de gestos o expresiones escriturales que un individuo puede expresar. Existe una gran riqueza de elementos de análisis. La grafología visualiza y analiza cómo se ve la persona a sí misma, cuál es su estado interno, cómo nos afecta el pasado, cuales son nuestras potencialidades y debilidades, como nos ve el entorno y como nos relacionamos con él. El análisis de la escritura describe con abundancia de detalles sobre lo que piensa, siente, y cree el escribiente. El tratamiento de las patologías que se detecten corresponde a la Grafoterapia, parte integral de la Pericia Grafológica.
¿Porqué Pericia?
La Pericia Grafológica constituye la máxima expresión en el análisis de la escritura, por cuanto, alcanza el mayor grado de acertividad y de campos de aplicación. Un Perito Grafólogo no sólo puede realizar diagnósticos, sino que también puede aplicarse a la intervención de organizaciones de distinto nivel, aplicarse en área educacional y psicopedagógica, realizar Grafoterapias, ahondar en grafopatología, realizar estudios de grafología forense con usos a nivel judicial, entre otros, y todo con una sólida base grafométrica y grafonómica, esto es, metodologías científicas, que dan lugar a diagnósticos y evaluaciones muy profundas, sin sesgos de subjetividad. Más aún, otorga la base académica para especializarse en Pericia Caligráfica.
El Perito Grafólogo es formado con 270 horas de teoría y al menos 150 horas de aplicación práctica, lo cual sobrepasa largamente los estándares normales de formación de Grafólogos a nivel internacional.
