¿QUIERES POTENCIAR TU INTELIGENCIA? ¡PUES ENTONCES ESCRIBE!

¿QUIERES POTENCIAR TU INTELIGENCIA? ¡PUES ENTONCES ESCRIBE!

En distintos medios se ha publicado que la escritura es una actividad en proceso de extinción, debido al incremento de los dispositivos móviles y del uso del computador. Este fenómeno si bien es real, produce consecuencias alarmantes para el ser humano, es por ello que en este artículo planteo los argumentos que justifican el por qué es necesario evitar su extinción.

Empecemos por la pregunta más básica: ¿Qué implica escribir?
La acción de escribir en sus diferentes modalidades, considera la utilización de una serie de atributos cognitivos que cambian dependiendo de la forma ejecutada. Estas habilidades tienen su génesis a nivel neurológico, existiendo una red neuronal por cada  habilidad cognitiva que permita la ejecución específica del símbolo o de la letra (Aguilera, 2011). La escritura requiere de un alto grado de especialización hemisférica cerebral, que permita la integración táctilo-cinestésica (táctilo: tacto – cinestésica: movimiento y sensaciones) necesaria para plasmar los trazos en un soporte, por tanto, para que se haga efectiva, requiere a todas las áreas corticales del cerebro trabajando mancomunadamente.

En el siguiente diagrama podremos observar las funciones de cáda lóbulo cerebral en el acto escriturario:

Véase para profundizar:
Aguilera, E (2011). Sistema Neuroescritural. Inie Editores, pp 79-84. Stgo. de Chile.
Koeppen, B (2009). Berne y Levy Fisiología. 6ª ed, p. 201. Elsevier Barcelona.
Ramírez, M; Pribam,K (1995). Cerebro y Conciencia, p. 12. Ed Díaz Santos.

 

Este arduo trabajo neuronal, se transforma entonces, en una muy buena gimnasia cerebral, puesto que le exige al sujeto utilizar los recursos cognitivos y táctilo cinestésicos que tiene a su disposición para ejecutar una actividad compleja, tanto es así, que diferentes investigaciones destinadas a medir el trabajo neuronal, a través de imagenologías cerebrales, demuestran que la ejecución de la escritura promueve que más zonas del cerebro se activen y trabajen simultáneamente, que el sólo hecho de mirar imágenes, tocarlas o imaginarlas (James, Atwood. 2009), como se promueve con los dispositivos electrónicos.
Habiendo resuelto que la escritura como actividad compleja requiere de un especializado trabajo cognitivo y de integración cortical, es necesario ahora pasar a una segunda pregunta básica: ¿La escritura puede ser considerada como un indicador de ciertas habilidades cognitivas? 

El sujeto que escribe deja a  través de su performance gráfica, la evidencia explícita de un desempeño psico-neuro-motriz concreto. Esta actividad no puede hacerse efectiva si no hay directrices cognitivas que den la orden de movimiento. En efecto, desde el momento en que una persona decide escribir, pone en marcha tres mecanismos cognitivos básicos, el de percepción (input), el de decisión y el de ejecución (output). El mecanismo de percepción o input, le permite al sujeto, captar los estímulos del medio ambiente antes de ejecutar la escritura (por ejemplo reconocer el tipo de hoja en la que debe escribir, la que puede ser blanca, con cuadros o con líneas. Así como también escuchar una consigna verbal o leer una instrucción escrita); el mecanismo de decisión, le permite al escribiente, seleccionar o planear una respuesta motriz compatible con ese medio sobre el cual debe plasmar la escritura y con el contexto implícito del momento (por ejemplo, decidir escribir pequeño porque la hoja es de tamaño reducido, poner o no una salutación, poner o no la fecha, poner la hoja en sentido vertical u horizontal, seleccionar un estilo tipográfico, etc); finalmente el mecanismo de ejecución o output, es la materialización efectiva del movimiento programado, es decir, la escritura plasmada sobre un soporte (hoja, cuaderno o cualquier otro). El siguiente diagrama lo explica:

 

Lo interesante de esta tríada de mecanismos, es que cuando la acción escrituraria se automatiza, necesariamente la secuencia input-decisión-output, también lo hace, lo que equivale a decir, que la dinámica de directrices cognitivas y acciones gráficas resultantes, son la evidencia de un estilo cognitivo que implica una forma particular de resolver problemas o de enfrentar desafíos. Por tanto, desde ese patrón de comportamiento escritural, es posible inferir habilidades cognitivas y decisionales, como si de una evaluación por desempeño gráfico se tratara.

Entonces si la escritura es una actividad compleja que puede ser decodificada: ¿Qué indicadores gráficos son dignos de atender?

En primer lugar, es necesario comprender que si la escritura es una actividad compuesta por un cúmulo de acciones, entonces está afecta a un decurso cronológico y a criterios de eficiencia en el proceso de avance. En este sentido, los criterios de eficiencia, desde el marco teórico del Sistema Neuroescritural, se componen de 3 dimesiones autónomas que se interrelacionan y que en su conjunto llevan el nombre de la Trilogía de la Eficiencia Neuroescritural©:

  • La eficiencia de la forma.
  • La eficiencia de tiempo.
  • La eficiencia de funcionalidad.

La eficiencia de forma, es la cualidad de las actividades que se caracteriza por un tratamiento suficientemente detallista de la forma y del cómo se hacen las cosas. En el caso de la escritura, la eficiencia de forma se ve reflejada en letras suficientemente bien ejecutadas, con propósito de que el escribiente, cuando las quiera leer, las pueda leer y cuando el entorno acceda a ese escrito, también lo pueda leer sin mayor complicación; condiciones que contribuyen al fin último de la escritura, la de poder ser leída.

La eficiencia de tiempo, es la cualidad de las actividades que se caracteriza por la inversión del menor tiempo posible en conseguir el mejor producto final. En el caso de la escritura, la eficiencia de tiempo se ve reflejada en la ejecución suficientemente rápida de las palabras, sin llegar al punto de deteriorar la forma comprensible de cada una de las letras. Es decir, si por rapidez, la letra no se puede leer, entonces se pierde la eficiencia de tiempo, ya que, por la velocidad utilizada, el producto final es deficiente (letra que no se lee, es decir, pierde su eficiencia de forma). Otra manera en que se pierde la eficiencia de tiempo, es cuando la escritura es lenta y en su ejecución se prioriza en extremo la forma y/o los detalles. En este caso, la lentitud le permite al sujeto cumplir con la eficiencia de forma, pero ralentiza significativamente la consecución del objetivo, lo que le quita eficiencia y competitividad (se demora en demasía lo que otro consigue en un menor tiempo); en cambio, el equilibrio entre tiempo invertido y producto final, propicia una escritura todo lo rápida que pueda ser, sin llegar a malograr la forma comprensible de cada letra y por ende su lectura.

Finalmente, la eficiencia de funcionalidad, es la cualidad de las actividades que se caracteriza por la confección de un producto final acorde a la necesidad contigente. En el caso de la escritura, este tipo de eficiencia, se ve reflejada en una escritura compatible con las exigencia del medio. Por ejemplo, si una persona está tomando apuntes en una sala de clases (situación contingente), su letra debería permitirle escribir suficientemente rápido para apuntar la mayor cantidad de información posible, sin deteriorar en demasía la forma, puesto que no podría leer las anotaciones posteriormente. Otro ejemplo, sería que la persona está confeccionando un plano (situación contingente), por tanto, su letra, debería ser todo lo cuidada posible, con propósito de que el plano se comprenda a cabalidad, sin que la atención de la forma, ralentice en extremo la confección del plano.
En definitiva, la eficiencia de funcionalidad, se consigue en la medida que se posea una escritura plástica, flexible, capaz de acomodarse a las contingencias, sin poner en jaque el propio sello escritural, en cambio, si es una letra rígida, en extremo estructurada y que no se acomoda a la contingencia, pierde la eficiencia de funcionalidad.
En definitiva, una letra que cumple simultáneamente con la Trilogía de la Eficiencia Neuroescritural, refleja un modelo cognitivo y de resolución de problemas, funcional, que responde a las necesidades reales del medio y de propio sujeto, lo que la transforma en una letra inteligente.

Reflexionemos un poco:
Si nos ponemos en el caso de que esa forma de escribir automatizada está provista de rasgos disfuncionales que merman la productividad de lo escrito (como por ejemplo: trazos accesorios, letras mal ejecutadas, trazos inconclusos, etc), esa evidencia también lo será del estilo cognitivo del escribiente, el cual es el responsable intelectual del trabajo escritural deficiente y también lo es de la consolidación y/o automatización de un modo disfuncional de ejecutar esa acción. Por consiguiente, si se enseñan nuevos ejercicios de Gimnasia Neuroescritural, destinados a modificar o perfeccionar ese modus operandi gráfico disfuncional, se le plantea un gran desafío al cerebro, que implica el entrenamiento y/o potenciamiento de habilidades cognitivas superiores como la atención, memoria, concentración, percepción y velocidad mental, entre otras; las que al ser trabajadas de manera mancomunada y coherente entre ellas (con sentido lógico), dan como resultado una escritura lógica, coherente, representante del perfecto equilibrio entre forma, velocidad y funcionalidad, por ende, una escritura eficiente, que refleja directrices cognitivas más óptimas, por consiguiente, más inteligente.

¿Cómo se puede entrenar la escritura?:
Desde el marco teórico del Sistema Neuroescritural, la forma de entrenar la escritura, se logra a través de 8 principios del programa de entrenamiento denominado Programación Neuroescritural©.

Empecemos por la definición del programa:

 

Ahora sigamos con los principios de una letra eficiente, los que representan las líneas de ejercicio neuroescritural destinadas a obtener una letra inteligente.

 

  • 1º Que la escritura sea progresiva implica que los ejercicios de entrenamiento deben promover el avance escritural sin complicaciones de izquierda a derecha, evitando regresiones de cualquier especie.
  • 2º Que tenga un mínimo nivel de desconexiones, implica que los ejercicios neuroescriturales deben promover la cuasi erradicación de las desconexión en letras y entre letras. Con esta línea de ejercicios, además se fomenta la instauración del primer principio, el de la letra progresiva.
  • 3º Que la letra sea espontánea, implica que el trazo debe estar exento de temblores, lo que se vincula a la lentitud, es por eso que esta línea de ejercicios apunta a trabajar la rapidez, sin deteriorar la forma.
  • 4º Con exención de trazos accesorios y adornos innecesarios, implica que la línea de ejercicios debe apuntar a simplificar la forma de las letras y no complicarla, ya que, si se complica, se pierde la eficiencia de forma y de tiempo. Es este principio el que deja de manifiesto que el programa de entrenamiento Programación Neuroescritural no es hacer caligrafía.
  • 5º Que la letra presente una lógica morfológica, lo que implica que los ejercicios deben apuntar a una definición del estilo tipográfico (cursivo, imprenta o script), tal que, con ello se evite transgredir el principio 1, es decir, el de la letra progresiva, puesto que mucha mixtura tipográfica ralentiza la letra.
  • 6º Que la letra presente equilibrio de trazos curvos y angulosos, lo que implica que los ejercicios deben apuntar al entrenamiento de ambos trazos, para evitar con ello que los escritos sean eminentemente curvos o eminentemente angulosos. En el equilibrio de forma va la plasticidad y por ende, la eficiencia de funcionalidad.
  • 7º Que la letra sea individuada, lo que implica que los ejercicios NO DEBEN APUNTAR A UN PROTOTIPO DE LETRA PERFECTA, ya que, se deben aceptar las personalizaciones de la letra, respetando los principios anteriores.
  • 8º Que no hayan polimorfismos antagónicos, lo que implica que los ejercicios deben apuntar a una definición de intereses, es decir, que la letra sea definida en cuanto a inclinación de ejes (sinistrógiros, verticales o dextrógiros), de dirección del renglón y de tamaños de letras.
Ejercicios específicos se explican en el libro: Cómo Potenciar la Autorregulación, Autodisciplina, Voluntad y Perseverancia con Gimnasia Neuroescritural de Evelyn Aguilera Arce, sin embargo, a modo de adelanto, se exponen una serie de indicadores gráficos que afectan principalmente a la escritura infantojuvenil y que constituyen las principales disfuncionalidades gráficas que se instauran en la niñez y siguen saboteando la escritura y la inteligencia de las personas en la adolescencia y en la adultez.

 

 

 

 

 

 

 
 

Recordemos: está en nuestras manos y literalmente en nuestras manos potenciar habilidades cognitivas en el infantojuvenil y en el adulto. Preservemos esta actividad tan virtuosa que ofrece desafíos interesantes para nuestro cerebro y nuestra inteligencia.
Este artículo es un extracto del libro “Cómo Potenciar la Autorregulación,
Autodisciplina, Voluntad y Perseverancia con Gimnasia Neuroescritural”, que la editorial INIE Editores lanzará en junio del 2016.

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Bibiografía:

Aguilera, E (2011). Sistema Neuroescritural. Inie Editores, pp 79-84. Stgo. de Chile.
James, Atwood. (2009). The role of sensorimotor learning in the perception of letter-like forms: Tracking the causes of neural specialization for letters. Cognitive Neuropsychology Volume 26, Issue 1, 2009. Special Issue: Letter Recognition: From Perception to Representation.
Koeppen, B (2009). Berne y Levy Fisiología. 6ª ed, p. 201. Elsevier Barcelona.
Ramírez, M; Pribam,K (1995). Cerebro y Conciencia, p. 12. Ed Díaz Santos.