LA ESCRITURA DE LOS NIÑOS CON DÉFICIT ATENCIONAL.

LA ESCRITURA DE LOS NIÑOS CON DÉFICIT ATENCIONAL.

El Trastorno por Déficit Atencional es un cuadro infantil que en la actualidad se ha transformado en uno de los motivos de consulta frecuente de psicopedagogos, psicólogos, psiquiatras y neurólogos. Aunque existen investigaciones que explican la existencia de este trastorno en infantojuveniles, existe una real controversia respecto de los criterios diagnósticos que conducen a diferentes especialistas a diagnosticar y medicamentar a sus pacientes.

Hacia el año 1902, Frederic Still, pediatra inglés, denominó como “niños portadores de defectos mórbidos del control moral” (Etchetpare y Almonte, 2003), a cuyos menores que manifestaban un nivel de hiperactividad y bajo control de impulsos; luego, por la evidente hiperactividad que mostraban, se utilizaron términos como hipercinesia y síndrome hipercinético, los cuales derivan hoy en los nombres de Trastorno por Déficit Atencional con hiperactividad o Trastornos Hipercinético.

Existen criterios sintomatológicos que se corresponden tanto con en el DSM-IV, como en el CIE-10, los cuales configuran una tríada sintomatológica que se presenta en mayor o menor medida en los menores afectados. Esta tríada sintomatológica se compone de:

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Indudablemente la tríada sintomatológica se observa normalmente en los niños normales, sin embargo, el punto de inflexión sucede cuando estos síntomas aumentan en intensidad o se escapan de lo esperado, trayendo consigo una significativa desadaptación social y escolar. Esta condición implica que la mayor prevalencia de consulta con un especialista, surja cuando el niño ingresa al sistema escolar y en los casos en que el síntoma de la hiperactividad predomina, los padres tienden a consultar antes de que el niño ingrese al colegio, por cuanto, sus hogares resienten la hiperactividad del menor, cotidianamente.

Un especialista, para realizar el diagnóstico debe precisar que los síntomas declarados se presenten antes de los 7 años y en más de un contexto; asimismo, debe saber advertir que cada síntoma va normalmente asociado a problemas adicionales, como dificultades en la coordinación motora, dificultades de aprendizaje, problemas de rendimiento escolar, problemas conductuales, dificultades en las relaciones sociales, baja autoestima, entre otros (Wiks- Nelson, Israel, 1997).

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En atención a las dificultades motrices, la escritura, como actividad psicomotriz, queda afecta al Trastorno por Déficit Atencional, por lo que se espera un síndrome gráfico que ratifique el diagnóstico. A continuación se declaran los principales indicadores neuroescriturales vinculados al Trastorno por Déficit Atencional:

Omisiones de renglones cuando se ejecuta una copia (Jódar, 2005).

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Palabras inacabadas en la escritura espontánea (Jódar, 2005).

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Inestabilidad de las ejecuciones con tendencia a la micrografía o macrografía (Gómez en Ingpec, 2013).

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Cambio en el orden de las sílabas, de las palabras, como resultado de la impulsividad y la falta de verificación (Gómez en Ingpec, 2013).

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Perseveración de sílabas y/o palabras durante la copia, dictado y escritura libre (Gómez en Ingpec, 2013).

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Contaminación con información ajena (Gómez en Ingpec, 2013).

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Irregularidad en la puntuación y en los signos menores, así como la omisión de detalles gráficos (Ingpec, 2013).

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En relación a la etiología del Trastorno de Déficit Atencional se obtiene que los argumentos son variados y no absolutamente concluyentes. En efecto, diferentes estudios clínicos indican que no existe una causa o factor único que explique el trastorno y que para entender su génesis, es necesario considerar la existencia de diversos factores biopsicosociales. Por una parte se plantean motivos causales genéticos, específicamente disfunciones en los sistemas noradrenérgicos y serotoninérgicos o en ciertas estructuras cerebrales, como lóbulos frontales, hipotálamo, entre otros (Wiks- Nelson e Israel, 1997; Etchepare y Almonte, 2003). Asimismo, también hay argumentos que aluden a motivos externos, como el plomo ambiental, la dieta, la tecnología, no obstante, los estudios no son concluyentes. En definitiva, El tema del TDA es particularmente complejo, debido a que el asunto etiológico no está claramente resuelto y aquello implica que los motivos causales no son concluyentes, por consiguiente, es esperable que los tratamientos también tengan su grado de sesgo.

Por lo pronto, los indicadores neuroescriturales propuestos, son una recopilación de distintas aportaciones bibliográficas que coinciden en que un niño afecto al Trastorno por Défict Atencional, necesariamente refleja en su escritura, el precario nivel de atención y de concentración propios del trastornos; atributos que son imprescindibles en la acción de escribir.

Espero que esta información sirva como referencia para docentes, psicopedagogos, psicólogos y neurólogos, tal que, en el momento en que se suponga la presencia del Trastorno por Défict Atencional, se mire con atención la grafía infantil, con el objeto de precisar en ella, la evidencia de la desatención y eventual impulsividad.

 


Bibliografía:
Almonte, C. (2003). Psicopatología infantil y de la adolescencia. Ediciones Mediterráneo, Santiago de Chile.

Ingpec (2013). Criterios de Psicopatología Infantojuvenil en el Contexto Diagnóstico Neuroescritural. Apunte de cátedra del curso: Evaluación de la escritura infantojuvenil. Santiago de Chile.

Etchepare, T. y Almonte, C. (2003) Trastornos por déficit atencional e hiperactividad. En C. Almonte, M.E. Montt & A. Correa (Eds.)Psicopatología infantil y de la adolescencia. (pp. 87-105) Chile: Editorial Mediterráneo.

Jódar, M (2005). Trastornos del lenguaje y la memoria. Editorial UOC, Barcelona, España.

Kirk, (1962) en Aguilera y García (2004). El concepto de dificultades del aprendizaje. McGraw-Hill. Madrid, España.

Miranda, A., Jarque, S. & Soriano, M. (1999).Trastorno de hiperactividad con déficit de atención: Polémicas actuales acerca de su definición, epidemiología, bases etiológicas y aproximaciones a la intervención. Rev.NEUROL. 1999; 28 (Supl 2) España.

Montt, M. (2003).Trastornos de aprendizaje. En C. Almonte, M.E. Montt, y A. Correa (Eds). Psicopatología infantil y de la adolescencia. Ediciones Mediterráneo, Santiago de Chile.

Pérez, R. (2005). Psicomotricidad. Teoría y praxis del desarrollo psicomotor de la infancia. Ideaspropias Editorial S.L. Madrid, España

Vives, M. (2008). Psicodiagnóstico clínico infantil. Edicions Universitat Barcelona, España.